Prácticamente puedo sentir su maloliente aliento en mi nuca. Las piernas me arden, piden un descanso, pero las fuerzo. Las fuerzo porque si cedo, aunque sea un mínimo, me atraparan. Y la pequeña Shally, el rancho en un pueblo perdido de Arizona y todo lo que hemos soñado que haríamos en él, se perderá.
Un último esfuerzo, sólo un último esfuerzo...
De repente un desconocido repara en mi, y con sorpresa veo que se trata de un antiguo compañero del barrio. Inconscientemente, le hago un saludo con la cabeza al pasar.
Y entonces, en aquel preciso momento, supe que no lo iba a conseguir.
Una intuición, forjada tras años de vivir momentos similares, me dijo que aquel ser, a media distancia en mi mente del olvido, no iba a darme la respuesta que yo quería. No iba a entender. Iba a asesinarme.
- "¿Qué tal?"
Aturullado, con las tripas sobrecogidas por el miedo no supe que responderle. Aminoré la marcha y balbuceé un "Bueee, estoo, no, bien, si, eh... ¿Túuu qué tal?".
No llegué a oír su respuesta. La explosión producida al detonarse la pequeña carga explosiva situada en la bala del revolver que me estaba apuntado a mi espalda la cubrió completamente. Instantes después, mientras caía, ví como mi "buen amigo" huía con la cara desencajada de miedo. Eso, huye, cabrón, después de ser mi ejecutor...
- ¡Caray Billy, pensé que le perdíamos!
- Si, yo también... Menos mal que alguien le preguntó algo y le hizo pararse un poco. Si no es por eso, habría conseguido darnos esquinazo entre la gente.
- ¿Quien sería, y qué le preguntaría...?
- Quien sabe... Seguro que no fue más que un conocido que le reconoció y le saludo de alguna manera inadecuada... ya sabes...
- Si... y es que hay gente que no sabe que no saber saludar es peligroso...