Uno, dos, probando, probando... ¿Funciona? Bien.
*Carraspera* Hola, hoy vamos a tratar el controvertido tema de la estafa de los libros de "Aprende a dibujar X", donde X viene a ser manga, superhéroes o penes de goma.
Es cierto que todos en algún momento hemos pensado que podíamos tener capacidad de dibujar tan bien como el que más, o al menos, lo suficientemente decente como para poder colgar un monigote de la puerta de la nevera y mirarlo con orgullo. También es cierto que una vez realizado dicho proceso creativo nos hemos dado cuenta entre lágrimas de que no hemos sino desperdiciado un papel para crear un engendro abominable cuya existencia tiene sentido únicamente en el más profundo de los niveles del infierno. Deshaciéndonos del susodicho aborto artístico mediante un exorcismo por fuego, nos olvidamos de nuestra absurda y disparatada idea.
Hasta que un día, paseando por una librería, vemos a un simpático libro que nos guiña un (figurado) ojo. Un libro en cuya portada pone, con coloridas y brillantes letras: "Aprenda a dibujar X". En ese instante, una chispa de esperanza proveniente de las brasas de nuestra presuntamente extinta ilusión prende con fuerza en el montón de paja de nuestra inocencia. Y pensamos que, quizás, lo que nos hacía falta era una guía con la que dirigir todo nuestro apabullante potencial. Y lo volvemos a intentar. Y aunque esta vez nuestra creación no es una afrenta a la mismísima existencia del universo, sigue siendo un pecado ante los dioses que debemos hacer desaparecer cuanto antes. Y de esta forma nuestro gozo, mano a mano con los 30 € que costó el susodicho libro, se va dando saltitos al fondo de un profundo pozo, donde se instalará durante los próximos 40 años, tiempo que tardaremos en olvidar adonde nos condujo nuestra orgullosa presunción. El infame libro causante de nuestra recaída, por su parte, se esconderá en algún obscuro rincón de alguna estantería, cual paciente bandolero que espera el momento adecuado para volver a asaltar a su víctima, no siéndole suficiente el haber dado una paliza a nuestro malhadado bolsillo.
Como conclusión, pues, expresaré lo que el saber popular ya inmortalizó con otra de sus memorables sentencias, y que reza: "de donde no hay, no se puede sacar".
Ahora, si les parece bien, podemos pasar al turno de preguntas.
- Buenas, quisiera preguntarle: ¿esta advertencia es aplicable para todos los públicos?
No, realmente con esto quiero indicar a todos aquellos con nulo potencial que no se dejen llevar por este tipo de libros, que, en mi opinión, no traerán sino más desgracia a sus vidas. Se sentirán igual de desdichados, pero con menos dinero encima.
- Hola, yo mismo, verá, ¿no cree que esto puede ayudar a aquellos que tengan un cierto arte pero no sepan aún como darle forma?
Sí, en ese caso concreto es posible que el desembolso causado por la adquisición de ese libro no sea del todo en balde. De todas formas, recalco, hay que tener un cierto talento previo, no se puede partir de la nada.
- ¿No será que en realidad usted no es sino un amargado que ha intentado por todos los medios posibles dibujar, y no lo conseguiría ni aunque viviera nueve vidas seguidas?
Francamente, eso no podría ser más cierto.
Bien, esa era la última pregunta. Muchas gracias a todos por asistir. Otro día, hablaremos acerca del peligro subyacente en la frase "eso lo puedes hacer tu mismo, son sólo dos empalmes de nada" y su repercusión demográfica.
28 jul 2008
Conferencia: "Aprende a dibujar"
22 jul 2008
Joe's
Allí estaba yo, sentado frente a aquella espectacular negra. Nunca, nunca me cansaba de ella. Aún cuando todo lo demás podía fallar, ella siempre estaba allí, estuviera donde estuviese. Fría como el hielo, como tenía que ser, pero cálida cuando disfrutabas de ella. No existía ninguna otra cerveza igual. Mi único problema en aquel momento era hasta que punto podía abusar de la confianza de Joe y dejarle a cuenta 3 ó 4 jarras. Bueno, siempre podría salir corriendo, ese jodido gordo no iba a perder tiempo persiguiéndome, menos sabiendo que volvería al día siguiente.
Entonces, en mitad de mis reflexiones, entró ella. Destacaba en medio de la mugre del bar como un reluciente dolar de plata rodeado de oxidados centavos de cobre. No era la mujer más guapa que había visto, aunque si era la primera mujer en entrar al Joe´s (Sally no cuenta como mujer, si la habéis visto cuando arrastra a Sullivan de vuelta a casa me entenderéis), pero había algo en ella que brillaba con luz propia. Y yo conocía esa luz propia, tenía un ligero tono verdoso, olor metálico y alegre tintineo. Cuando una persona tiene dinero, se nota a la legua, por mucho que intente ocultarlo con lo que posiblemente considerará el más humilde de sus vestidos. El porte, chica, nos delata a todos.
Echó una mirada al bar, ubicando todos sus elementos. Tuve la sensación de que se me quedaba mirando, pero enseguida desvió su atención hacia Joe. Cruzó la distancia que separaba la entrada de la barra con gráciles pasos. Era un mujer joven, seguramente no superaba la treintena. Pelo largo y castaño, ligeramente ondulado, que caía en cascada por la espalda para terminar apuntando hacia una sugerente parte que, no obstante, el poco ajustado vestido dejaba enteramente a la imaginación de cada uno. Si bien, por los comentarios que me llegaban por parte del resto de la audiencia del bar, no parecía que todos estuviésemos viendo el mismo vestido, o siquiera vestido alguno.
La mujer preguntó algo a Joe, quien, con sorpresa, le preguntó algo a su vez. La mujer respondió afirmativamente con la cabeza y el bueno de Joe, quien no sabe muy bien como comportarse con aquellas mujeres a las que no se les da unas pocas monedas después de estar con ellas, me señaló. En un primer momento pensé que podía estar señalando a alguien detrás de mi, pero me pareció bastante improbable dado que estaba en una esquina. Empecé a pensar rápidamente las razones por las que podía querer algo de mi. ¿Pudiera ser que hubiéramos tenido una noche de pasión desbocada y yo hubiera desaparecido al amanecer? Mmm, no, realmente esto era más un deseo que una posibilidad. ¿Quizás había sido "cliente" mio en algún momento? Pudiera ser, pero no encajaba con mi perfil, al menos que yo recordase. ¿Bofia? Ja, ni que fuera tan importante. Me quedé mirándola con curiosidad mientras sorteaba las sillas en dirección a mi mesa, mientras notaba como se me clavaban como dardos cargados de envidia las miradas del resto de borrachos del bar.
- ¿El señor Whiteglove?
- Eso depende de quien sea usted, y de que asunto le traiga aquí.
Sin esperar a ser invitada cogió una silla de una mesa cercana y se sentó frente a mi.
- Verá, necesito sus servicios. Y tengo dinero para pagarlos.
- Philip Whiteglove, encantado. -Dije, incorporándome ligeramente.- ¿De qué y de cuanto se trata?
- Señor Whiteglove, necesito que robe para mi una esmeralda. Por 200 dólares.
- Siga hablando.
- No puedo darle los detalles concretos ahora, pero requiero de sus habilidades para que me traiga esa gema. No le voy a engañar, no es un trabajo fácil, la mansión en la que se encuentra tiene una fuerte vigilancia, y el riesgo es bastante alto. En caso de ser descubierto, no creo que le mandaran a la cárcel...
- Entiendo. ¿Y porqué quiere robar la esmeralda del conde Edding?
Me miró con sorpresa. Me encanta hacer eso. Claro que tampoco hay que ser un genio para relacionar esmeralda, mansión y seguridad con la exposición que hace estos días el conde de su último capricho: la Esmeralda de Upru. Hasta el ratero más miserable ha oído hablar de ella. Con cierto renovado respeto hacía mi, continuó hablando.
- Verá... ¿Ha oído hablar de la maldición verde?
- Mmm, no me suena mucho, la verdad. Me temo que las ciencias ocultas no son mi especialidad.
- Bien, baste decir que un ser querido mio la está padeciendo, y que creo que esta esmeralda puede ser su solución.
- ¿Y ha pensado en pedírsela al conde?
- Hay que destruirla.
- Si, eso hace difícil que el conde se la preste.
- Entonces... ¿Acepta el encargo?
Me permití unos segundos de incertidumbre antes de responder. Indudablemente, iba a decir que si. Necesitaba el dinero desesperadamente. Aquel supuesto informador del hipódromo no estaba tan bien informado como presumía.
- De acuerdo, soy suyo. Si le parece entonces quedamos dentro de un mes aquí mismo, la...
- No tengo tanto tiempo, necesito la esmeralda cuanto antes. Tiene una semana.
- ¿Una semana? ¿Está loca? ¿Sabe cuanto se tarda en planificar un trabajo de este calibre? Por no mencionar el hecho de que durante las primeras semanas la policía no dejará tugurio sin registrar en busca de esa piedra, no es seguro hacer el intercambio tan pronto.
- Sólo puedo esperar una semana. Más tiempo sería... fatal.
- Mmm... De acuerdo. Entonces, venga aquí la semana que viene a las 4 de la madrugada.
- ¿A las 4? ¿No estará el bar cerrado?
- No se preocupe por eso. Sólo diga en la puerta cuando le pregunten que viene a verme.
- De acuerdo entonces.
Se levantó y se dio media vuelta. Antes de dar el primer paso se volvió una última vez hacia mi.
- No le recomiendo huir con la esmeralda. Sería una mala opción para ambos.
Aunque las palabras podían tomarse como una amenaza, tuve la sensación de que trataba más bien de una advertencia.
- No tiene de que preocuparse, un trato es un trato. Tendrá su esmeralda.
Satisfecha con la respuesta, se fue con paso firme. Me quedé un rato meditando aquel asunto. Algo en todo aquello me olía mal. ¿Qué había dicho acerca de una maldición? Y eso de que la necesitaba para un ser querido... Eché un último trago a la cerveza y me dirigí a la barra.
4 jul 2008
Hoy en "La musique"...
... *Ruido de estática* ...
... *Voces serias hablando de algún tema sesudo* ...
... *Más estática* ...
... y esta semana, en nuestra ya habitual sección musical, queremos reseñar a un grupo que ya lleva un cierto tiempo navegando por el mar de las ondas sonoras. Arriesgadas composiciones musicales junto con atrevidas letras reflexivas es lo que nos encontraremos si decidimos darle una oportunidad a los amigos de "El Reno Renardo", quienes elaboran canciones en un auto-denominado estilo freak-metal (desde aquí y ahora, me erigo como perpétuo odiador de la palabra freak, que tanto daño a hecho a los aficionados de cualquier actividad, degenerándonos al convertirnos en meras bestias excéntricas exentas de intelecto).
Estos seres humanos, posibles herederos del puesto dejado por los Gigatrón (con el condescendiente beneplácito de los Dioses, eso si), tienen en su haber musical composiciones que podrían considerarse desde ya mismo como auténticos clásicos modernos.
Sin más, os dejamos ya mismo con algunas de sus composiciones del último disco, "El Reno Renardo y el Reino de la Cagalera de Bisbal":
18 jun 2008
Microrrelato - Final alternativo
Era un caballero en brillante armadura. Pelo largo y rubio ondulante al viento cuales espigas de trigo mecidas por la brisa veraniega de un campo de labranza bien cuidado. Sonrisa deslumbrante, tierna, cariñosa, simpática, amable, confiada, dulce, suave, con unos labios rodeándola que decían "nos quieres, y lo sabes". Su espada, oh su espada, su espada era larga y de buen temple, siempre presta para el combate, a cualquier hora, en cualquier lugar, bajo cualquier tesitura. En su escudo portaba con orgullo los estandartes que habían sido forjados a través del tiempo y el honor. Su brioso corcel era descendiente del mismísimo dios del viento, engendrado para volar, más que para galopar.
Presentóse el caballero ante el malvado, ruin, depravado, mil veces maldito demonio:
- "He aquí que he llegado para mataros, demonio, y no me iré sin realizar mi santo cometido y liberar de vuestra tiranía a estas tierras, que con vuestra infecta presencia mancilláis cometiendo toda..."
Pero no pudo seguir hablando, pues había caido presa de los encantos del demonio:
- "Oh, admiro ahora el rojo fuego que adorna vuestra piel, el negro azabache que cubre vuestros cuernos, los destellos anaranjados que se producen al reflejarse la luz en vuestro perfectamente musculado torso..."
- "A mi me sucede lo mismo, bello caballero, no podría mataros, pues he quedado prendado de vos..."
- "Amémosnos"
- "Sí, hagámoslo"
Se fundieron en un cálido y apasionado abrazo y se besaron, felices al fin de haber encontrado a su alma complementaria.
Y el caballero y el demonio vivieron felices y comieron snitchrats, que son como perdices, pero demoníacas. Saben a pollo. Demoníaco. Que sabe a cerezas.
17 jun 2008
Microrrelato
Era un caballero en brillante armadura. Pelo largo y rubio ondulante al viento cuales espigas de trigo mecidas por la brisa veraniega de un campo de labranza bien cuidado. Sonrisa deslumbrante, tierna, cariñosa, simpática, amable, confiada, dulce, suave, con unos labios rodeándola que decían "nos quieres, y lo sabes". Su espada, oh su espada, su espada era larga y de buen temple, siempre presta para el combate, a cualquier hora, en cualquier lugar, bajo cualquier tesitura. En su escudo portaba con orgullo los estandartes que habían sido forjados a través del tiempo y el honor. Su brioso corcel era descendiente del mismísimo dios del viento, engendrado para volar, más que para galopar.
Presentóse el caballero ante el malvado, ruin, depravado, mil veces maldito demonio:
- "He aquí que he llegado para mataros, demonio, y no me iré sin realizar mi santo cometido y liberar de vuestra tiranía a estas tierras, que con vuestra infecta presencia mancilláis cometiendo toda..."
El demonio, oh cruel enemigo, cortó la cabeza del caballero sin dejarle terminar.
Y el demonio y los mini-demonios fueron felices pues acababan de conseguir la bola de bolos más bonita que nunca tuvieron.
13 jun 2008
¡El crossover definitivo!
Sé que es absolutamente impropio de mi escribir dos posts en dos días, pero he visto esta noticia y tenía que hacerme eco de ella.
Como todos sabréis a estas alturas, a menos que seáis zombis mutantes de Plutón (en cuyo caso estaréis haciendo cosas propias de los zombis mutantes de Plutón, más que leyendo esto. A no ser que los zombis mutantes de Plutón lean mi blog. En ese caso, saludo desde aquí a los zombis mutantes de Plutón, y les pediría que, en caso de estar planeando una invasión a gran escala en la Tierra, me avisaran con tiempo. Para poder conseguir armamento y tal. Armamento, claro está, que no utilizaría contra ellos. Ni mucho menos. Ejem.), las pelis de superhéroes están bastante de moda ultimamente, sobretodo las de aquellos que pertenecen a las principales compañías de cómics americanas: Marvel y DC (Marvel siempre primero, eso es casi una norma ortográfica). Los personajes insignia de estas compañías, lógicamente, son los que reciben más apoyo por parte de éstas a la hora de realizar nuevos proyetos (como puedan ser películas). Por esto mismo, desde hace un tiempo, se viene rumoreando acerca de la posibilidad de que estos dos gigantes unan fuerzas en lo que sería un crossover de proporciones hulkianas: Spiderman-Superman.
Había rumores acerca de que se estaba ya filmando, rumores que parece ser quedan confirmados después de poder ver (¡Atención!) el siguiente trailer (si, en negrita, esto lo merece).
PD: lo que, no obstante, no me acaba de convencer es el nuevo traje de Spiderman. Más fiel al original del cómic, si, pero le queda muy raro al bueno de Toby Maguire.
11 jun 2008
Obra menor en un acto sin intermedio
Escenario
Interior de un autobús moderno (año 06). Está colocado a lo largo en paralelo a las gradas mirando hacia la derecha, ligéramente desplazado a la izquierda para realzar la acción que sucede en la parte delantera. Mirándolo de frente, se ven dos filas de asientos, de delante a atrás, por la derecha: 1 individual, 4 juntos (2 a 2 enfrentados), 1 individual, 1 individual, espacio abierto (parte media del autobús), 6 filas de 2 juntos hasta el final del vehículo. De delante a atrás, por la izquierda: 1 individual, 3 juntos (2 a 1 enfrentados; la pareja de asientos miran hacia delante), 2 juntos, 2 juntos, puerta de salida (parte media del autobús), 6 filas de 2 juntos hasta el final del vehículo.
Situación
El autobús está a medio ocupar. Los bancos de la zona posterior están todos ocupados, ya sea por una o dos personas. Los asientos individuales de la parte delantera están desocupados. Nuestros 4 protagonistas se encuentran en los asientos delanteros enfrentados, de la siguiente forma:
Señora 1 (en adelante, C1): parte izquierda, grupo de 3 asientos, asiento de pasillo que mira hacia delante.
Señora 2 (en adelante, C2): parte derecha, grupo de 4 asientos, asiento de pasillo que mira hacia delante.
Mujer 1 (en adelante, P): parte derecha, grupo de 4 asientos, asiento de ventana que mira hacia delante.
Chico 1 (en adelante, O): parte derecha, grupo de 4 asientos, asiento de pasillo que mira hacia atrás.
Actores
C1: mujer de edad madura, alrededor de los 50 años. De complexión ancha, sin llegar a la obesidad. Pelo largo hasta los hombros, rubio (indiferente). Rasgos suaves, que sugieren una personalidad distraida, como si prefiriera estar sumida en sus propias meditaciones antes que estar pendiente de aquello que la rodea. Amiga de C2.
C2: mujer de edad madura, también alrededor de los 50 años. De complexión ligeramente más ancha que su amiga C1, pero de nuevo sin llegar a la obesidad. Pelo más largo, castaño (indiferente). Gafas. Su cara tiene rasgos más duros, mostrando un carácter ligeramente agrio y severo. Amiga de C1.
P: mujer adulta, de unos 35 años. Complexión obesa. Pelo corto y castaño (indiferente). Mirada extraviada y nerviosa dirigida a la calle. Por algún motivo, da la sensación de estar desconectada del mundo en un sentido social, como si no supiera o pudiera encajar correctamente con el entorno.
O: hombre joven, de 25-30 años. Complexión ancha, pero menor que la de C1. Pelo corto, castaño, con manchas (indiferente). Gafas. Rasgos suaves, algo aniñados. Parece una persona bastante distraída, sensación que es reforzada por su mirada somnolienta.
Resto de viajeros: hombres y mujeres de distintas edades y formas físicas.
Conductor: hombre o mujer (indiferente) de edad adulta.
Acción
Primer (y único) acto
P se encuentra ya sentada en su asiento. El autobús hace una parada y sube O, quien nada más sentarse en el lugar especificado abre un libro. En el hilo sonoro del autobús esta sonando una cadena de radio, que en ese momento retransmite un partido de fútbol.
P: (dirigiéndose a O) 2-0 gana.
O: (sonríe a P a la vez que gestualmente dice "Pues vaya, me alegro").
Segundos después O se fija en que P está hablando por un móvil, y se da cuenta de que la anterior frase no iba dirigida a él.
Al cabo de unos minutos, el autobús hace otra parada, y C1 y C2 entran en escena, sentándose en sus asientos correspondientes. Hablan entre ellas de vez en cuando sobre cualquier asunto. Aprovechando una pausa en su conversación, P interviene.
P: ¿Sabéis quien es el capitán de la selección?
C2: Es X.
C1: Es X.
P: ¿Es X o Y?
C2: X, X.
P: Mira que bien, de mi equipo además, el B***.
C2: Nosotros es que somos del M***.
P: Es que encontrar gente por aquí del B***... claro, como estamos en M***...
C2: No tiene nada que ver, yo soy de B***.
P: Ah... yo es que soy de abajo, de muy abajo, de C***. Y es que mi jefe me acaba de llamar porque me ha pedido que vaya porque está muy liado, es que trabajo en un bar, el "Nombredebar", ¿Os suena? El caso es que está muy liado y me ha pedido que baje, y me acaba de llamar porque llego tarde, pero claro es que esto está atascadísimo, que en cuanto llueve...
C2: Claro, claro...
C1: Si, en cuanto llueve, todos en coche...
Siguen los tres la conversación. En principio, P deriva sobre cualquier tema, enlazando uno con otro con rapidez, sin dar tiempo a sus interlocutoras a interactuar apenas. C2, más que C1, responde de vez en cuando con algún comentario, o realiza algún asentimiento. Pasados 5 minutos, P dice que su parada es la siguiente, y se dirige a la puerta de la salida del autobús. Se hace, a partir de ese momento, un silencio general en la zona, no exento de cierta tensión. Finalmente, P se baja del autobús.
C2: Que imbécil.
C1: Tendría ganas de hablar.
O: (valiente y osadamente se concentra aún más en su libro).
C2: No paraba.
C1: Le debe de faltar algo, no se...
C2: Si, le debe de faltar algo...
Tras un par de minutos, C1 y C2 se bajan también del autobús. O deja de leer y mira por la ventana. Después de un par de paradas más, también él se apea.
Se apagan las luces y se hace el silencio.
Se corre el telón.
Fin.
Fuente: "Pequeñas historias chiripitifláuticas", As Pollok.